
Solamente, tú
Amor, como tú, insinuación de regocijo mío, tilde
que socava al bosque adentrado en la moraleja del latido,
he procurado amarte más, tú tienes mirada sabia,
la he confabulado con la voz marítima de un puerto
que fue fundado en tus cuerdas vocales, ahí,
donde muy inocentemente se asoma
una palabra tuya, esa que segundos después
se aguarda en mis oídos a los cuales le brotas tú…
Tal como si fueras una orquídea, me acaricias
y contribuyes a que de mí pues se desborde
un río de características extrañas
pero que habrá en tus pestañas que parecen diamantes
difuminados.
Amor, que tu acerba existencia me provoca revolverme
en tu vientre, en esa tersura de manzana risueña,
mezclarme quiero en la alegoría de tu primaveral falda…
Labios los tuyos que con tal prosapia se hicieron sueño mío.
Me encontré en tu espalda, una hoja de agua,
que hacia piruetas como un pájaro envuelto por las llamas
del sol… Si a nacer volviera querría tenerte
en mis brazos otra vez, no tener otra espalda
no escuchar otra voz que no se pareciera a la tuya.
Dedicado al amor de mi vida (Iriam) que amo
con toda mi vida. Te amo mi cielo.