Mi bello amor

Mi bello amor

Mi dulce y gran novia

Mi dulce y gran novia

Mi novia mi niña bella.

Mi novia mi niña bella.

El amor de mi vida

El amor de mi vida

30 de junio de 2009

Es verano, María


Es verano, María, las gaviotas son pétalos

que en su vuelo pregonando van el acogedor consuelo.



El capullo tornasol ya en la posteridad

del suspiro amoroso nace, tus manos son de polen

cuando el ocaso yace con ponderación…

Yo con ostentación tu cuello hago mío,

pero es verano María hasta el los fanales líricos

de las hadas que son golondrinas.



Es verano María, me intriga que no sea invierno,

que el relieve de tus párpados haga gala

con el arco iris de mis versos evocadores,

es que mi poesía para ti; es un pavo real

de mil colores, que en su plumaje florecieran

las auroras boreales y tus labios fueran corales

por el beso de las olas vestidos.

28 de junio de 2009

Recién que te amo


Recién que te amo, recojo anémonas de los oteros,

tú, osada prominencia, del suelo concibes flores

que imperaran en el regocijo de un regazo sereno,

cuando el canto del pionero lucero sonrosara

a mi legítima emperatriz.



He simpatizado con tu áureo perfume marino,

¡Ah! En tu cándido esplendor irrumpo

eventualmente al idilio engendramos, amor,

recién que te amo, advierto que el corazón se me desfonda

del pecho y se asoma el matutino sueño

entre danzas reminiscentes de cascadas.



Recién que te amo amor, los labios ya no me pesan,

ahora con ansia soberana le he visto pasar

al viento enamorado, que tu grácil muñeca

de junio ya en mis brazos te confundes.



Recién que te amo María, recojo anémonas de los oteros,

e impetuoso, tu cariño clamo… Y me lo das, me lo das

majestuoso, recién que te amo.

Tú brisa


Tu brisa, cresta trovadora que al dulce gladíolo,

una melodía con timbal y con lira

la danza de una bahía de perlas

al corazón taciturno refrendara,

se difunde en la marisma la elegancia

del rubor rendido… Aquí, me allano,

en tu subyugada mirada, boca y manos.


Tu opulenta caricia que el viento me trajera

soberana, es el redentor beso de tus labios

con atuendo de sombra azul,

el olor de la noche enamorada eres…

Cuando los candores que me devoran

y te devoran nos hacen pistilo.


Tú brisa, en aras de mis brazos cintila

el canto viril que despunta de la pureza,

¡Oh amor tan mío! Con incesante razón

entusiasmada, nos mora el amor infinito

y la veleta del sol regocijado.

16 de junio de 2009

Cama de nardos




Cama de nardos, sábanas albinas quizás nórdicas

que se regodean en tus muslos con apariencia de trigo,

tus senos son margaritas,vuelan esporas de oro

en la bahía de tus caderas de seda, ahí quiere acallar

el pumón tibio del poetal arrancado de su memoria.


Cama de nardos donde tu ombligo es un farol

que se cohíbe de mis ansias blasonas,

se estremecen los vaivenes, hay veranos en que ignoro

que te quiero, en que en mi afán de subyugar tus cabellos

el arañado el sol y he tripulado avante, al silencio.


Cama de nardos, sábanas albinas quizás de leche

al furor afligido enredadas en el cauce de tus piernas

garbosas, de tus piernas que son como claveles radiantes,

¡Ah! De ti hablo, a ti te persiguen mis labios como flechas.

Tulipanes violetas


Tulipanes violetas, los envuelve la estela
de un arco iris que se posa en tus manos
blancas, más blancas que el blanco
brillante de la luna...

Pero recibe amor, mi ramillete
de estrellas moradas al candor del cometa
que nace de tu cuerpo,
en la cama blanda de los días sosiegos,
y cuélgate el sol de tus cabellos
( el de la pasada primavera)
despierta serena,amada, mía,
del día, de la noche...

En el sombrero escotado
que un pintor romántico te pintó
de amarillo.

Tulipanes violetas,
pero a ti te cuelga
la anatomía de un resplandor,
donde a una flor le fulgurece un suspiro
más blanco que el blanco brillante
de la luna...

Tulipanes violetas para ti,
dame tus manos, que huelen a arco iris,
te abrazaré fuerte, te besare los labios,
te diré, te diré ¡Te amo!

El pintor era una caricia
que te bañó de luz la espalda diurna
abrazada a mis latidos...
Sirena nupcial de ensueño.

Escrito de hace mas de un año
que escribi a Bianca a una gran persona
que quiero mucho.

30 de abril de 2009

Esta noche

Esta noche se satina con la que volvió a mi versos
panal y anís,porque tú, leal a tu suburbio de formalizar
el retozar de un anhelo, que tu piel es gallardo suspiro
que al corazón que en mi palpita alegre abraza,
como las brasas que arden erguidas en este marzo sombrío.

Con el sigilo torcido de mi titilante estrofa
te amarre al beso de la madrugada, a la pubertad
de mi lecho vestido de tu alma esta noche...
Donde tus labios son primaverales,
mira como juegan con el viento, sirena nacarada
de mis brazos y de mi puño y de mi firmamento
lisonjero de amor.

Esta noche que preceda tu vientre de trigo en mí,
sé en mi vida, la corola, la corona que fulgurece
a mitad del azul manto, hoguera de mis pupilas tú...
Didácticamente, literalmente y con la misma entereza
de octubre,te amo,te amo,
esta noche y aquella...Te amo, amor.

25 de marzo de 2009

Es que volabas


Es que volabas


Es que volabas como ópalo sol desesperado
en mi bostezo que alguna vez te tuvo,
esquivaste pues tan garbosa, la algarabía
que hubiera en mi lecho propenso
a ser derrocado, es que equivocada
labraste mezquina tu fortuita ruina.

Es que de bruces te fuiste, lábaro de la tarde
con osadía en contra de mi esencia lasa,
es que en el bucle de tu desdeñar
a mi sueño le hiciste trenzas, el viento tu cuerpo
se llevo a un rincón escondido,
donde mis manos fúnebres ya no te alcanzan…
No te alcanzan.

Todo se ha vuelto tan extraño, mi memoria
es una charca donde tu existencia cambio de voz,
le salieron alas a tu presencia divina y marchitada…
Es que volabas, es que volabas para saberte ausente
y entre sombras perderte, gaviota, gaviota.

Es que volabas, enjambre de faros
hacia la cantimplora de la luna sedienta y sin brillo,
yo a través de ti, voy forjando mi silencio crespo,
la hambruna de mis ojos…Y es que volabas
como grito sin esencia, llevándote mi razón,
toda mi razón de amar.

13 de marzo de 2009

La primera noche


La primera de muchas noches más
arrestada por mi mente escarchosa,
donde poder cogerte la mano, me hace sutil
amante encadenado a pensarte…
Tan cercano a ser total contigo
en la mordaza de secuestrarnos la identidad,
no somos final, fecha y ni súbita memoria.
Ya mi propuesta de que te amplíes en mí
ha quedado como escarbada en mi pensamiento.
Recién puedes ser mía, abarco ocho horas
a ti destinadas.
Primera noche en la que se me atraviesan
mil sueños con luminiscencia de páginas
entregadas a un cuerpo,
un cuerpo que adopta, de mi boca aquel rayo
inocente que se comunica al estival
de tu corazón latiendo en el mío…
Tu cuerpo, tu cuerpo.

La primera de otras noches,
Te di libertad condicional en mi cama nueva.
La lunada que se posa en tus dos espejos,
ya la pasamos juntos…
No nos pesa ni un suspiro por los ojos
amartelados y exclusivos.

La primera noche, la primera que te pienso amor…
Y ya se acerca una segunda,
más de ti, más y más,
la primera pensándote, la primera.

12 de marzo de 2009

Tu cuerpo es un viaje




Tu vestido es; devoción de niebla y suspiro
de hoja, me gusta cuando te haces mi guarida
y te sonrojas como las almendras, como las farolas
veraniegas… Con dulce voz de ocaso.

Tu vestido es un pájaro erguido de mármol,
a veces es una estrella triste tiritando de frío
en mis ojos de escribano,
y esa hilaza de la sutil flor que antes fuera beleño
de mi alma, ahora es paz enamorada
de tu potestad.

Tu vestido es un eventual oleaje ameno,
con frenesí segador, este albor pregona.

Tu cuerpo es un viaje, es una mirilla de terciopelo
y esta en afinidad con el cielo azur…
Me gusta que te gusten los astros
y te gusta que en un muelle la sonrisa
del dulce atardecer te espere amorosa.

Tu vestido se adelgaza en el atlas
de mi silencio involuntario.




Para Karol querida.

10 de marzo de 2009

Subsistencia


Subsistencia, que te hago literatura aunque se arremolinen
las retamas en tus labios secos y jaspeados,
es que los cubrió la avidez quebrándose
en el halo de mi flagelo torcido,
que una tarde con su glamour hialino
me habló, me dijo, me salvaguardó
con su austeridad púdica.

Esta tarde gorjean los corales tornasoles
en la connotación de tus deidades, donde mora
el herido jirón arado por el verbo romántico que brota
desde mí doblegada subsistencia…
Bahía de nácar, ya alguna vez fuiste de mis manos
que te rozaban tus labios de nieve.

Subsisto, busco la alegría en los anaqueles,
debajo de la mesa o en el rezago del invierno.

Evidentemente me abrazo al llanto, a la hiel inmerecida,
al roble y al páramo… En este el auge erguido
de volverte otra vez mía, vuelve con plenitud,
ligera, si quieres escondida pero mírate
en mi mirada taciturna, en el festín de mis suspiros.

Esta tarde, en este lugar donde estoy,
me he prometido llenarte de trémulas caricias…
Sin conformarme con que las horas se hagan añejas
en mi subsistencia, mujer de agua.

9 de marzo de 2009

Cisnes en la almohada


Los glaciares de tu cabello,
descienden como cascadas heladas por tus mejillas.

Envuelta de brisa tu voz,
escucho tu frío
y a los cisnes bailando en la almohada,
la mirada se me posterga,
tu rostro en mi pensamiento se apresa…

En tu celda helada moriré de frío,
por que he de enamorarme de tus distanciadas manos.

Se me empaño en la prisión de tu ser
la timidez pospuesta para ahora,
decidí cubrir los renglones de hielo,
mojarme de ti apenas la hora se presentara.

Los cisnes bailan en tus pupilas,
se mezclan con el concierto de tus ríos.

Parecían de gotas encendidos
y bañadas de glaciar sus pestañas en tu frío imperial.

Presencie las gotas de tu derretir en el suelo,
resbalaban por el sur de tu melancolía desierta
y le platicaba a la inesperada noche;
el misterio de los cisnes bailando en la almohada.

Temblaban por tus glaciares,
yo los acariciaba en mí dormir
pero dormían contigo en tus altares deleitantes.

Dama helada de cuerpo de candados,
de celdas en tu rostro, de maquilladas cascadas,
de palabras ahorcadas por tu frío,
por tu voz de brisa y por los cisnes en la almohada.

5 de marzo de 2009

Ufana cascada


Ufana cascada


Ufana cascada, tu pubis de almíbar sonrosado
por el jaspe medieval de la tarde que tiembla
en su condena de caer, de esconderse detrás
de las montañas ensoñadoras, que se repliegan
en invierno para parecer marfiles… Caes como tesoro
a mis ojos que te empuñan, pájaro de oro gigante,
te vuelves el sol lisonjero como idilio mío.

Se tuercen los abandonos quiméricos, hace mucho
que te existo, que me existes, que tu eres de ámbar,
que yo despierto cuando te asomas por la ventana de hierro…

Que con el sol te confundo, rubia fantasía de Troya,
mi suspiro de jade, mi cueva apasionante.

Tú, racimo benevolente de estrellas,
mi ser ya enciendes, ritual libidinoso de lujurias.

Ufano collar de mi alma eres, revuelo de bocas
buscándose con el corazón abierto por el delirio,
tú, mí desnudado lirio errante, mi libro perdido
al final del librero, mi razón y mi monotonía más paralela.

Intervalo delgado etéreo, llegas como necesidad,
con tu moral que me asalta con sus manos fervientes…
y ferviente el rebozar ensalzado, de tu cintura
constelada, amor, amor.

3 de marzo de 2009

Cuando el sueño


Cuando el sueño


Cuando el sueño se peina delinque
deja miradas en tus poros abiertos como los veranos
que se te han caído en el bolso
que te cuelgas al hombro.

Estas ahí, de terciopelo atisbando la noche invisible
pero que fausta la circunstancia
de que tú me quites las cicatrices de mis párpados,
es que veía las estrellas
posando para el recuerdo sutil de tus manos
gráciles.

Cuando el sueño se peina delinque
se queda el farol de tu piel en insomnio,
y eres más grande que el sol, que se embarca
no sé adonde.

Estas ahí, donde el sueño a silencio sabe
es que puedo ver dentro de tu bolso
una caricia, un abrazo y un universo coloidal
casi sin agonía…

Y una isla perdida entre tus cejas de otoño.
Cuando el sueño se peina delinque
me deja abrazarte y verte,
me deja implorarte…

Y aquí estoy echando a tu bolso
palabras lisonjeras que parezcan versos
y sueños.

28 de febrero de 2009

Ya le has dado la vuelta al mundo corazón


Ya le has dado la vuelta al mundo corazón,
que acallas en esa piedra núbil el despecho.

Cupido es una célula, que en caballo blanco
echa alegorías fanales como si fuera cazador
del viento y del beso, de los vitrales marinos y bandoleros
descifrar a la flecha lanzada con tiranía…

Con toda mi hambre, tu controversial silabario
que no tiene herencias, ni Querubines ni narcisos.

¡Ah! El amor, un paraje salino como nauta
que en pos de ser romántico, escarba en el cielo
su estrofa amorosa y desteñida…

Pero Cupido no me conoce,
y soy archipiélago y cóndor surcando párpados
blasones, son de antaño los corazones
y sus latidos, son riberas que zumban
en el apogeo de aquellos días y de estos.

Esta asunción monarca es pescadora,
es el corazón que a veces se detiene cuando llega febrero,
montado en una nube desnuda que se esconde
en mi alma espumosa, pero los grandes labios del día
se sacuden en mi barcarola arrugada.

Es que en las venas de un arco, la sangre es flecha
que choca con mi sombra enamorada
y con mi pupila resarcida por el sueño de amar…

Cupido florido, mi corazón ya le ha dado la vuelta al mundo
hasta se ha ido a los poros ciegos de la caricia.

Quiero un tren que a tus pies hermosos me lleve,
y a ras del suspiro… Soñar que no he soñado.

27 de febrero de 2009

La celestina


La celestina


La trigueña celestina como campánula sonora,
almidonada la amorosa de su alma que a veces se hace mía
y del aire juglaresco que dobla a aquel álamo blanquecino
que juega con el espíritu menudo de tu piel silenciosa,
y yo me envuelvo entre el páramo y la gala de tu cuerpo,
muchas veces soy pergamino, te persigo como se persiguen
los semblantes de los sigilosos, mis brazos se estiran
como el cuello de las iglesias hasta tu llama viva,
esa mi dulce y enamorada celestina…
Tu de lo sutil adoradora, mujer nenúfar, ¡Mucho te amo!...
¡Ah mi celestina! Todas mis caricias de ámbar tuyas son.

Entonces ara, duquesa de la aurora,
eres dueña de mi bandada de ósculos cristalinos, eres de lino,
y todos los días de mi vida, entiendo que soy troyano
que arde en tus portentosos latidos,
ya tu legado amor, es una marejada colosal,
ahí donde vuela la ave cítara de color turquesa… Ahí el corazón
parece gladiador, ahí el corazón y ahí el amor del poeta
que le escribe a su divina, a esa piadosa estrella de porcelana
con cutis de luna y boca de plata, que hermosa mi catrina.
Geisha de la hojarasca y del amanecer púrpura.

Entonces palideces a tu encuentro con la corona,
brisa eres y me atrapas en tu memoria
como el arco a su flecha y el arquero a su presa…
Y eres vendaval absoluto de la noche, y te vas
a tu almohada inmensa y duermes como espiga soberana,
celestina trigueña, celestina amada.